Salar de Uyuni

Viaja a Bolivia, visita el desierto de sal más grande del mundo

El Salar de Uyuni es el destino más visitado de toda Bolivia. Formado a lo largo de miles de años, como resultado de muchos ríos secos, este plano de sal es ahora el desierto de sal más grande del mundo. La impresionante región ofrece dos paisajes distintos dependiendo de qué época del año quieres visitar el Salar de Uyuni.

La estación seca dura la mayor parte del año, el Altiplano meridional es relativamente seco. La lluvia puede caer periódicamente durante todo el año, pero en su mayor parte permanece seca y fría. El sol se refleja en los inmensos terrenos de sal blanca, y los vientos pueden alcanzar velocidades muy fuertes. Con la escasez de agua, el Salar se puede cruzar con facilidad llegando a todos los sitios más populares; La isla de Incahuasi, las cuevas de la galaxia, Coquesa y Tunupa, entre otros.

La estación húmeda, entre diciembre y abril, marca la temporada de lluvias en las Salinas de Uyuni. Esto significa una gran acumulación de agua de lluvia en el terreno, y una vista natural verdaderamente espectacular. En algunas partes del Salar, se puede recolectar más de un metro de agua, lo que hace imposible que un vehículo recorra la región; incapaz de alcanzar los destinos más deseables. Sin embargo, las vistas que ofrece la lluvia son algunas de las más bellas del mundo. El efecto de espejo del agua crea un efecto óptico impresionante, pues parece haber dos cielos, dos atardeceres y dos amaneceres.

 

¿Donde hospedarse?

Hay algunos lugares para alojarse en la ciudad de Uyuni, incluyendo un albergue para mochileros. Como los materiales de construcción son escasos en la región, tanto hoteles como edificios están construidos con bloques de sal. Encontramos un hotel totalmente hecho de sal justo en el medio del desierto, incluyendo las paredes, el techo, los muebles, incluso la cama en la que dormir. Sin embargo, como la eliminación de aguas residuales no estaban en línea con las regulaciones ambientales, que tuvo que ser cerrado. Hoy en día, es un museo que se puede visitar. Sin embargo, el Palacio de Sal ofrece una gran experiencia. Como la mayor parte de su estructura está hecha de piedras de sal, el hotel tiene una advertencia peculiar para sus huéspedes: No se pueden lamer ni paredes ni muebles. ¿Podrás resistirte?

 

Palacio de Sal, Uyuni, Bolivia